Saber qué frutas comer en verano ayuda a aprovechar los productos propios de la temporada y a preparar desayunos, meriendas y postres más variados. Sandía, melón, cerezas, melocotones o ciruelas llegan durante los meses de calor con sabores dulces, texturas jugosas y una gran variedad de colores.
Muchas de estas frutas destacan por su contenido en agua, fibra, vitaminas y minerales. Además, pueden tomarse solas, combinarse en macedonias o formar parte de ensaladas y recetas frescas.
En Las Frutas de Ana, dentro del Mercado de Tirso de Molina, se puede encontrar una amplia selección de frutas y verduras. Muchos de sus productos proceden de una finca propia en Jaraíz de la Vera, donde la familia trabaja como productora desde 1975.
Por qué elegir frutas de temporada en verano
Las frutas de temporada suelen encontrarse en un buen momento de sabor, aroma y textura. Además, permiten variar la alimentación según avanza el calendario y descubrir diferentes productos a lo largo de los meses.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda incluir fruta fresca dentro de una alimentación saludable y variada. Como referencia, una ración puede equivaler a una pieza mediana, un cuenco de cerezas o fresas o dos rodajas de melón o sandía.
Las frutas también aportan agua y pueden contribuir a completar la hidratación diaria durante los días calurosos, aunque no sustituyen al agua como bebida principal.
Sandía
La sandía es una de las frutas más asociadas al verano. Su pulpa es jugosa, ligera y muy refrescante, por lo que resulta perfecta para tomar fría después de una comida o como merienda.
Puede servirse en rodajas, cortarse en dados para una macedonia o utilizarse en ensaladas con tomate, pepino y queso fresco. Su alto contenido en agua la convierte en una opción especialmente apetecible durante los días de calor.
Melón
El melón ofrece distintas variedades, como piel de sapo, galia, amarillo o cantalupo. Cada una presenta diferencias de aroma, color y dulzor.
Puede tomarse solo, acompañado de yogur natural o incorporarse a ensaladas. También permite preparar brochetas, cremas frías y polos caseros sin necesidad de añadir azúcar.
Cerezas
Las cerezas llegan principalmente entre el final de la primavera y el comienzo del verano. Su tamaño pequeño y su sabor dulce hacen que sean fáciles de incluir en desayunos, meriendas y postres.
Pueden consumirse solas o añadirse a yogures y macedonias. Es importante retirar el hueso antes de ofrecérselas a los niños y adaptar el tamaño de las piezas a su edad.
Melocotón y nectarina
El melocotón y la nectarina son dos frutas muy habituales durante los meses estivales. Ambas tienen una pulpa jugosa, aunque la nectarina se distingue por su piel lisa.
Pueden tomarse al natural, añadirse a una ensalada o utilizarse para preparar compotas y postres caseros. Las piezas más firmes pueden dejarse madurar durante unos días, mientras que las más blandas conviene consumirlas pronto.
Albaricoque
El albaricoque tiene una temporada relativamente corta, por lo que merece la pena aprovecharlo cuando aparece en las fruterías.
Su tamaño permite llevarlo fácilmente como tentempié. También combina bien con yogur, queso fresco, copos de avena o frutos secos adaptados a la edad de cada persona.
Ciruelas
Las ciruelas pueden encontrarse en colores amarillos, verdes, rojos o morados. Según la variedad, su sabor puede ser dulce o ligeramente ácido.
Se pueden tomar frescas, añadir a ensaladas o utilizar para elaborar compotas. Conviene elegir piezas firmes, sin golpes ni zonas blandas.
Higos y brevas
Las brevas suelen aparecer al inicio del verano, mientras que los higos llegan algo más tarde. Ambas frutas destacan por su pulpa suave y su sabor dulce.
Pueden tomarse solas o acompañarse con queso, yogur o frutos secos. Debido a su textura delicada, es recomendable consumirlas poco después de comprarlas.
Frutos rojos
Fresas, frambuesas, moras y arándanos aportan colores intensos y permiten preparar platos muy atractivos.
Quedan bien con yogur natural, avena o queso fresco. También pueden congelarse para preparar batidos o polos caseros, aunque la fruta entera continúa siendo una opción más sencilla para el consumo diario.
Uvas
Algunas variedades de uva comienzan a llegar a las fruterías durante la parte final del verano.
Son fáciles de transportar y pueden añadirse a ensaladas o tablas de fruta. Cuando se ofrecen a niños pequeños, deben cortarse longitudinalmente para reducir el riesgo de atragantamiento.
Cómo combinar las frutas de verano
Una forma sencilla de introducir variedad es combinar frutas de distintos colores y texturas. Una macedonia puede reunir sandía, melón, melocotón y cerezas.
También se pueden preparar brochetas, ensaladas con fruta, yogur con frutos rojos o tostadas con queso fresco e higos.
Para los días más calurosos, la fruta triturada puede congelarse en moldes y convertirse en polos caseros. No es necesario añadir azúcar cuando las piezas están maduras.
Cómo conservar las frutas durante el verano
Las altas temperaturas aceleran el proceso de maduración. Por eso conviene comprar cantidades ajustadas al consumo previsto y revisar las piezas con frecuencia.
Las frutas cortadas deben mantenerse en el frigorífico dentro de un recipiente cerrado. Antes de cortar melones y sandías, es recomendable lavar bien la corteza para evitar que la suciedad pase a la pulpa con el cuchillo.
Los frutos rojos, las cerezas y las uvas deben conservarse refrigerados y lavarse poco antes de consumirlos.
Dónde comprar frutas de verano en el Mercado de Tirso de Molina
Quienes busquen qué frutas comer en verano pueden acercarse a Las Frutas de Ana, situada en las bancas 19 a 28 del Mercado de Tirso de Molina.
El puesto ofrece una gran variedad de frutas y verduras directas del campo. Muchos de sus productos proceden de una finca propia en Jaraíz de la Vera, en Cáceres, donde trabajan como productores desde 1975.
El comercio selecciona cuidadosamente los orígenes y presta especial atención a la calidad. También retira los productos a tiempo para mantener las piezas en buenas condiciones.
Comprar en una frutería tradicional permite preguntar por la procedencia, el punto de maduración y las frutas que se encuentran de temporada en cada momento.